viernes, 11 de marzo de 2011

PROVENCE - ALPES - CÔTE D'AZUR
Siendo Francia un país fundamentalmente de valles y bosques, la Zona Mediterránea pone un acento diferente, mucho más cálido y colorido. Parte de los Alpes corresponde a esta zona, aunque se trata de montañas más bajas. Sol y naturaleza salvaje se funden en un paisaje deslumbrante. Por un lado las montañas y los ríos y por otro la costa con el mar. Ciudades con historia, vestigios artísticos de los romanos, joyas góticas y clásicas, parques naturales y viejos pueblecitos entrañables, todo eso es esta región.


AVIGNON



Avignon, antigua sede de los Papas emigrantes de la corrupción en Roma, muestra orgullosa su Palacio Papal, que deslumbra con su arquitectura e inquieta con su desnudo interior. Durante la época de su uso, el esplendor lujoso característico de los pontífices estuvo presente. Sin embargo, en el calor de la Revolución Francesa el desmantelamiento fue intenso y el afamado palacio se quedó desierto por dentro con un aire de austeridad lejano a sus inicios.
El centro de la ciudad, como muchas de su época, está cubierto por pequeñas callejuelas y rodeado por altas torres encantadoras. La Catedral, de estilo gótico alberga la tumba de Juan XII; detrás del edificio santo se localiza un hermoso jardín y la mitad del Puente Saint Bénezet, que se construyó para cruzar el Ródano.

El Petit Palais fue residencia de cardenales y obispos; actualmente es un museo que cuenta con obras de Boticelli y de las escuelas italianas de Venecia, Suiza y Florencia. El Palais Veux es una muestra de un estilo religioso más austero, producto del Papa Benedictino XIII de la orden cisterciense, en tanto que el Palais Nouveau, edificado por Clemente IV, muestra un estilo más libre, lujoso y recargado. Por último, el Museo Lapidario es un espacio arqueológico que presenta restos de obras de la zona, especialmente romanos.

ORANGE
Orange es una ciudad pequeña y agradable. Fue colonizada en tiempos romanos y fundado un obispado en el siglo IV, más tarde fue un lugar de acogida para los protestantes, por lo que la ciudad ha sido protagonista de importantes épocas históricas y así lo muestran los vestigios artísticos que conserva. La Catedral de Notre-Dame-de-Nazarethdel siglo XII, ha sido restaurada varias veces y es digna de admiración. El Théatre Antique, se considera uno de los teatros mejor conservados del mundo romano y está reconocido como Patrimonio Mundial por la Unesco. Es el único teatro romano que guarda la estatua imperial original de Cesar Augusto, que en este caso está ubicada en medio del escenario. Tras el teatro está el Parc de la Colline St-Europe, un jardín enorme desde donde se puede admirar gustosamente el teatro. Otro interesante monumento es el Arc de Triomphe, un gran arco central flanqueado por dos más pequeños con decoraciones a base de tallas que representan batallas.ç

AIX EN PROVENCE
Aix en Provence es la capital tradicional de Provenza. Los romanos fueron los primeros en disfrutar de sus aguas termales y su calor mediterráneo. Entre sus descendientes más famosos destacan Paul Cézane y Emile Zolá.
La ciudad está dividida en dos por el Cours Mirabeau, un moderno boulevard que corre a lo largo de Aix en Provence. La zona del norte del Mirabeau guarda su encanto antiguo con innumerables restos medievales, mientras que la zona del sur conserva las elegantes mansiones del siglo XVII. Entre los sitios más atractivos que ofrece Aix están el Atelier de Paul Cézan, ahora convertido en museo, la Catedral de Saint Saveur, de estilo confuso pero con un espléndido tríptico pintado que se conoce como 'La Zarza Ardiendo'; el Museo de Tapices, con obras de los siglos XVI y XVII y el Museo Granet, que ofrece las pinturas de antiguos autores locales y sus fuentes termales.

PROVENZA
Un buen punto de partida para descubrir esta zona es Briancom, una ciudad en lo alto de la montaña rodeada por un imponente fuerte con grandes puertas de madera. En su interior, la Place d'Armes reúne una serie de relojes solares que brindan un espectáculo de tiempo e historia cada día al ser bañados por el sol.
Molins en Queyras es una zona reservada como Parque Natural que cuenta con especies animales protegidas; se trata de un paisaje natural delicioso en cuyo seno se guarda la Montaña de Col de Izoard, contrastante con su aridez y sus desprendimientos de nieve en la primavera. Hacia el sur, el Parque Nacional de Mercantour protege entre sus cumbres rocosas al Vallèe des Merveilles que resguarda a numerosos grabados rupestres elaborados por hombres de la prehistoria.

Esta es la zona donde comienza a mezclarse el paisaje montañoso y alpino con el Mediterráneo, donde los contrastes que la naturaleza brinda se vuelven más intensos. ElGran Cañón de Verdon es un valle en medio de un profundo desfiladero que cuenta con una vista excepcional, con retos apasionantes para el visitante. Subir a los acantilados y ver, sumergidos en la profundidad a los valles que lo forman, es un recuerdo inolvidable.
La zona conocida como los Alpes de Haute Provence es algo así como la despedida natural de la montaña. El aroma a lavanda, característico de la zona provenzal, comienza a esparcirse por la atmósfera mientras se acude al encuentro con sitios pintorescos. La influencia romana de la primera etapa se observa mucho más en esta parte de Francia, así como su segunda parte con los estilos románicos y renacentistas. Iglesias como Notre Dame de Bourg, Notre Dame de Forcalquier o el Convento de Cordeliers, revelan esa ancestral tradición volcada hacia los cánones romanos.

El Cementerio de Forcalquier, poblado pequeño situado en las faldas de una colina, pierde su aire misterioso, típico de los panteones, y se convierte en un agradable espectáculo al atardecer cuando por la colina resbala el sol que se despide y los monumentos y cruces de sus tumbas blancas y rosadas brillan por la luz; la inclinación de la colina en que se ubica lo hace parecer más atrayente hacia la morbidez de su silencio.

El Mont Ventoux es el último pico de los Alpes hacia el sur. En Carprentras se puede observar la más antigua de las sinagogas en tanto que en Luberón las viejas iglesias y pueblos colgados como Oppède le Vieux sorprenden por su belleza. Una vista desde el Mourre-Nègre le servirá para despedirse de esta región, dominada por las montañas.
COTE D´AZUR

De Aix en Provence el descenso a Marsella es sencillo por carretera. Es una experiencia que cautiva, gracias a los espectaculares paisajes.

Marsella
Esta ciudad es de las más importantes del país. Su puerto es centro de múltiples actividades económicas en general. Aunque algunos piensan que la ciudad es desagradable por su aire marítimo de buques pesados y embarcaciones grises poco atractivas, el Puerto Viejo es un sitio en extremo delicioso. Antiguamente fue el centro de la vida marsellesa, sitio donde arribaban mercaderes con productos de la zona mediterránea y albergue de tendidos y bazares con interesantes encuentros culturales. Actualmente es la zona donde se detienen las pequeñas naves de pescadores, viajeros y vendedores en menor escala; por el día, las coloridas velas de los botes ponen una distintiva nota de color que contrasta con la mirada grisácea del puerto principal.

En la ciudad, una soberbia construcción del siglo XVII, la Maison Diamantée, alberga el Museo du Vieux Marseille, que contiene trajes, cuadros y figurines de la vieja Marsella. La Catedral principal marsellesa es de estilo neobizantino, atrayendo la atención por su pomposo cuerpo. Sin embargo, la Basílica de San Víctor es mucho más atractiva. La iglesia ha recibido reformas en cada siglo, por lo que su construcción es una mezcla equilibrada de diversos estilos que se remontan al siglo V con la cripta subterránea y al XI con el pórtico principal. Se sitúa junto al Fuerte de San Nicolás, que está abierto al público. Sus torres enormes y muros gruesos representan una vuelta a las etapas de la Alta Edad Media con la necesidad de resguardar las ciudades. Four des Navettes es una tradicional panadería que produce un original pan de naranja que se conserva hasta por un año. Visitarla puede ser un acercamiento al olor más dulce de la zona.

La Catedral de Notre Dame de la Garde 



similar a la de Sacré Coeur de París, es un sitio que refleja el sol desde la colina donde se encumbra. Su interior es espléndido con sus pinturas, murales y piezas de mármol; sin embargo, la vista que ofrece en sus alturas es lo más agradable de la zona.

La Canebiére es la zona de cafés donde los antiguos marineros tomaban algo antes de zarpar. El tiempo la ha deteriorado, aunque de día y con un espíritu aventurero es un deleite para quienes gustan de sumergirse en la historia viva de una ciudad.
Entre los museos que la ciudad posee están el Museo de Bellas Artes, con obras renacentistas y neoclásicas y el Museo de la Marina, que muestra la historia del puerto.
Muchos sitios pequeños tienen historia en Marsella y en toda Francia, una historia que los franceses guardan celosamente y construyen como su mayor patrimonio. Acercarse a ellos es descubrir aspectos que solo el estar ahí le podrán brindar.
Como base naval francesa, Toulon, hacia el norte de Marsella, es increíblemente agitada y rica en ofertas de día, aunque de noche suele ser peligrosa. Rodeada por colinas, el Monte Farón es el sitio más atractivo para gozar de una buena vista; se puede llegar a él por medio de un funicular.

La Torre de Fondue es el punto de partida de pequeñas embarcaciones hacia la Isla de Porquerolles, en el Mediterráneo. La travesía dura entre 20 y 30 minutos y se puede disfrutar de la brisa y el color azul plata del mar. Recorrer la isla puede tomar alrededor de dos horas. Es posible encontrar hoteles en ella aunque suelen ser costosos ya que es refugio de grandes magnates y de artistas y directores de cine que con frecuencia se trasladan a ella para filmar.
La Ile du Levant, cercana a la de Porquerolles, ha sido centro fortificado de la armada francesa durante largo tiempo. Una zona pequeña de la misma isla es actualmente uno de los campos nudistas más afamados y exclusivos de Europa: Heliopolis.

LA RIVIERA
Después de Marsella, siguiendo el litoral mediterráneo, se llega a La Riviera, que es, con mucho, la mejor zona turística de Francia. Tradicionalmente ha sido territorio de gente poderosa, actores de cine, artistas plásticos o creadores mundiales.

Saint Tropez
Saint Tropez es el sitio de playa por excelencia. Un dato singular es que su población aumenta de 7.000 habitantes en temporada normal a 64.000 en el verano. Hay incontables villas propiedades de acaudalados magnates, actores, directores y artistas. A pesar de ello, circulando por las calles de este mítica playa solo es posible ver a personas comunes y corrientes que se han aventurado a tomar unas vacaciones en este encantador sitio. Entre lo que más destaca de Saint Tropez además de sus playas y leyendas modernas, está la Plaza Citadell, una fortaleza del siglo XVIII con una imponente vista de la bahía; un atardecer ahí puede ser la locura de la magia del Mediterráneo. El Museo de la Marina expone la historia de la navegación en la zona a través de graciosas maquetas y miniaturas entre las que destaca una galera griega. El arte tiene su espacio en el Museo de l'Annonciade, donde se pueden encontrar pinturas impresionistas que retratan el paisaje de La Riviera en obras de Matisse, Signac y Bonnard entre otros. Le Gorille y Sénéquier's son cafés donde el mayor atractivo es la vista que ofrecen de la ciudad.

Cannes
Cannes es mundialmente conocido por su famoso Festival de Cine que se celebra anualmente en mayo. Es una ciudad creada a gusto de sus visitantes, ciudad de veraneo. Su ambiente cosmopolita, sofisticado y elegante lo hacen uno de los favoritos de los famosos y excéntricos personajes del mundo; a pesar de ello, la paz se puede encontrar en su paisaje azul que domina la vista y en la brisa que se cuela por entre los espacios vacíos. La vida en esta pequeña ciudad es costosa y solo permisible para aquellos que cuentan con una buena fortuna. Sin embargo, un paseo por sus calles nunca resulta imposible y aporta una visión de un mundo de ensueño.

Desde Cannes se puede llegar por barco a tres islas idílicas: Lérins, tranquila y reposada; Santa Margarita, cubierta de eucaliptos y pinos y cuajada de tradicionales pescadores que guarda el Fort Royal, sitio histórico donde estuvo encarcelado el Hombre de la Máscara de Hierro que en realidad era de terciopelo; por último San Honoratoque posee un magnífico y misterioso monasterio fortificado de estilo gótico.
Vallauris y Antibes son dos pueblos pequeños que encontrará por la costa. Cuentan con sitios históricos donde Picasso se refugió para realizar parte de su obra. En ambas se encuentran museos dedicados al famoso pintor español.

Niza
Niza es la ciudad grande, constantemente asediada por los viajeros. El Boulevard Promenais des Anglais, lleno de palmeras, es el primer encuentro con la ciudad. A un lado, el mar rompe en sus playas y acantilados rosados, del otro, las construcciones de romanos y cristianos de varias épocas anuncian la llegada a un sitio acogedor. Entre estas obras, destacan el Negresco, actualmente hotel, con su fachada rococó y sus porteros vestidos a la usanza cortesana. Más allá, el Casino Mediterranée, el Jardín Alberto I, con su fuente de tritones esculpidos en bronce y el Teatro Moderno al aire libre donde se realizan renombrados festivales.

Alejándose de la avenida principal se van encontrando las calles donde la vida se desliza cada día: tiendas de ropa, zapatos, joyerías, alimentos, discos y libros, así como pequeños cafés y bares para hacer un alto en el camino. En este espacio conviven edificios antiguos y nuevos.
Una de las partes más pintorescas de Niza es su ciudad vieja, a la cual se puede llegar cruzando la Plaza Masséna. En esta parte se ubica la Opera, construida en el siglo XIX y el Cours Saleya, mercado callejero, que por la tarde se convierte en un atractivo mercado floral. Del lado del muelle se encuentran antiguas casas de pescadores que se han convertido en la zona bohemia de Niza al transformarse en pequeños museos, cafés, bares y tiendas de arte.
Quizás el edificio más llamativo de la ciudad vieja sea el Palais Lascaris, del siglo XVII. Es un sitio pequeño con una suntuosa escalera de mármol esculpido y frescos en sus techos.
En las colinas de Niza, el Barrio de Cimiez se conservó desde la era de los romanos como la zona residencial exclusiva de los poderosos; posteriormente, la Reina Victoria la realzó con sus gustos y transformaciones; personajes como Matisse, entre otros, vivieron en este acaudalado vecindario. Actualmente su nivel ha descendido un poco y se encuentra habitada por personas y locales comerciales menos extraordinarios. Entre sus atractivos, además de su estructura, están sus museos dedicados a Matisse y Chagall y las ruinas romanas correspondientes a las termas del siglo II.

Mónaco


Mónaco ofrece su esplendor y lujo en sus calles, sus casinos y sus playas. A pesar de que no es territorio francés, comparte servicios con los galos y la entrada es obligada si se está cerca de la zona. Los trajes de etiqueta suelen brillar en las noches de Mónaco, aunque de día el ambiente es mucho más informal. Un sitio de gran interés es suMuseo Oceanográfico, con abundantes especies marinas. El Hotel de París es el más renombrado casino en cuyo interior se deslizan fortunas impresionantes entre naipes y ruletas. En este pequeño territorio, como un cuento de hadas, no podía faltar un sitio dedicado a los juguetes: el Museo Nacional que cuenta con una colección de 2.000 muñecas que hacen las delicias del público.
En fin, La Riviera es un lugar de la tierra fascinante, repleto de color, olor e historia que, curiosamente, conviven con una menor disciplina. La belleza de sus playas y su sol, sean quizá la fuente natural de ese extraño relajamiento que se instala en la zona y que, pese a todo, le hace conservar la elegancia típica de cualquier región francesa.

LAS ISLAS DEL SENA
Las islas que se encuentran en el interior del Sena componen otra zona de atracciones para el visitante. Ile de la Cité es el sitio más antiguo de París. En su interior se encuentran algunos de los sitios más representativos de esta hermosa ciudad. El Concergierie es un hermoso palacio destinado durante la Revolución a salvaguardar a los prisioneros hasta el momento de su ejecución en la guillotina. Sainte- Chapelle es una magnífica obra gótica del año 1248 cuya principal característica es el color y la luz que se filtran a través de sus 15 vidrieras elevadas, construidas como un caleidoscopio en colores rojo, azul, oro, verde y malva que forman escenas religiosas asombrosamente hermosas. Sus altas torres de 15 m de altura, están coronadas por una especie de espinas talladas en piedra que representan las espinas que Cristo llevó en su cabeza.

Alrededor de Sainte-Chapelle, en tiempos remotos, los orfebres frecuentaban la zona, razón por la que esta calle se conoce como Quai des Orfevres.
París no se concibe sin la imagen de Notre-Dame, obra maestra de la arquitectura gótica y medieval. Su construcción se inició en 1163 y llevó 170 años concluirla. Su impresionante nave de estilo romano están rodeada por columnas y torres góticas que se coronan con esculturas de imágenes claramente medievales. La luz, que tanto encanta a los franceses juega un papel central en esta preciosa construcción y se filtra por los grandes rosetones para ofrecer en los atardeceres un espectáculo cercano al cielo. A un lado de esta magnífica obra, se ha desarrollado el Museo Notre-Dame, destinado a recoger la historia y tradición de la célebre basílica que inspirara la más conocida obra de Víctor Hugo.

Ile Saint-Louis es la otra isla que alberga el Sena. Tiene una gran diferencia con Ile de la Cité al conservar un carácter menos religioso y más pagano con sus hoteles, restaurantes y bares en donde la vida se goza ampliamente. Habitualmente es zona de gente poderosa que goza de la magnífica vista que vivir aquí ofrece.

LA ORILLA IZQUIERDA
La Orilla Izquierda de París ha sido tradicionalmente la zona intelectual, vanguardista y más cultural de la ciudad. Es un espacio donde se ubican las universidades, las editoriales y galerías de arte más independiente. Para conocer este ambiente hay que iniciar por el Barrio Latino, en el que antaño los jóvenes acudían a aprender latín para poder ingresar en la Universidad. La Place Sainte-Michael es el sitio donde se pueden adquirir libros en mayor cantidad y a donde acuden con frecuencia los estudiantes, razón por la que está cuajada de cafés donde se vive un ambiente muy juvenil.

La Sorbona 

fue, inicialmente un sitio donde los estudiantes se reunían al aire libre a discutir sobre temas teológicos. Su fundador fue Robert de Sorbon en 1253. Años más tarde, el Cardenal Richelieu apoyó la financiación de este centro, tiempo en que se construyó la Iglesia de la Sorbone en donde se conmemora al cardenal año con año el 4 de diciembre, día de su muerte. La universidad cuenta con un Anfiteatro de 2.700 asientos en donde se han llevado a cabo históricas discusiones, como la de mayo de 1968. Esta construcción cuenta en su interior con pinturas de Puvis de Chavannes que la embellecen notablemente. La universidad se ha extendido actualmente en diversas facultades que ocupan zonas aledañas.

Cercano a la Sorbona se encuentra el Pantheón, de estilo neoclásico, que alberga los restos de los héroes, políticos y literatos más notables de la nación. El funeral de Víctor Hugo fue quien marcó la pauta para este carácter secular del Pantheón; se dice que fue el funeral más imponente de la historia francesa. Aquí yacen entre otros, Voltaire y Rousseau, así como Louis Braille, inventor del alfabeto para ciegos.

Si lo que desea es un encuentro con las reminiscencias romanas y la Edad Media, puede visitar el Museo Cluny, en las orillas del Barrio Latino, donde podrá observar a la Dama del Unicornio, encontrar las mejores colecciones de arte medieval y entrar a las ruinas de algunos baños galorromanos que alberga el edificio.

El Barrio de Luxemburgo es una zona pacífica y extremadamente elegante en medio de una ciudad moderna. Los Jardines de Luxemburgo, de una belleza menos simétrica que los de Versalles o las Tullerías, permiten disfrutar de un momento de relax y de una visión tranquila sobre París. Fueron propiedad del Conde de Provence que ofrecía entrar y probar la fruta de sus huertos por una pequeña cantidad de dinero. Actualmente están a cargo del Estado y el importe de la entrada se utiliza para conservarlos. Es posible tener una comida campestre en el parque, aunque no sobre los propios jardines. Para ello es recomendable comprar algo en el mercado callejero cercano al Pantheón.

St-Germain des Prés es otro exclusivo barrio parisino del lado izquierdo que conviene visitar. Ha sido centro de vida y reunión de intelectuales de la talla de Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir. La filosofía y arte existencialistas nacieron en esta zona después de la Segunda Guerra Mundial. Es un espacio cubierto de bares, cafés y brasseries, tiendas de antigüedades, libros y moda que la hacen ruidosa, movida, intranquila, que causa la sensación de que ahí se cocina algo encantador respecto a la vida y el pensamiento. El Café de Flore, con su interior Art Deco, refugió a muchos de estos célebres intelectuales en tanto que la Brasserie Lipp, decorada con azulejos de colores, es centro de reunión de políticos actualmente. La Iglesia del barrio, del mismo nombre, es la más antigua de París; cuenta con una torre con un reloj de hace 1.000 años y en su interior descansan Descartes y el rey de Polonia.

La Ecole des Beux Arts, de gran tradición desde la etapa medieval, es un sitio más que visitar para observar la evolución que ha tenido desde su fundación. El Palais de l'Institute de France acoge a la prestigiosa academia francesa, fundada en 1635 por Richelieu. Posteriormente se incorporaron la academia de letras, de ciencias, bellas artes y ciencias morales y políticas.

El Palais Bourbon es la sede de la Asamblea Nacional. Su imponente construcción del s. XVIII es el marco de la zona de embajadas, ministerios y residencias de nobles. Está adornado por pinturas de Delacroix, sin embargo, dado su carácter político, solo es posible visitarlo solicitando permiso previamente.

El Museo de Orsay 



es una soberbia construcción de Víctor Laloux, que en 1900 se diseñó como una terminal de ferrocarril. Rescatada y remozada en 1986, se convirtió en museo. Cuenta con tres niveles: en el primero, se ofrecen obras correspondientes al período de 1850 a 1900; en la segunda planta se puede apreciar una muestra del Art Nouveau decorativo del siglo XIX y principios del XX, así como una muestra de los inicios del cine; la planta superior conserva una destacada y amplia colección de la pintura impresionista y post-impresionista francesa. Entre las obras más atractivas están 'Almuerzo en la Hierba' de Manet, 'Las Puertas del Infierno de Rodín, 'Doctor Paul Gachet' de Van Gogh y 'Bailando en el Moulin de la Galette' de Renoir. Las puertas del museo están abiertas de martes a sábado de 10 a 18 h.

Un sitio que no puede perderse es el Museo Rodín, antigua residencia del artista, donde podrá observar una gran cantidad de sus obras para sentir el espíritu francés de la actualidad. El célebre 'Pensador', que transmite la constante duda del hombre ante la vida, o 'El Beso', que revela el erotismo en su expresión más pura, impregnando a los espectadores de una magia que no se disuelve con el paso del tiempo. Una riqueza más de este museo es la posibilidad de encontrarse con la obra de Camille Claudel, mujer que compartió una tormentosa relación con Auguste Rodín y de la cual apenas se conoce su obra; esto le permitirá sentir que entra en el mundo privado de esta pareja, que conoce sus secretos e imagina sus pensamientos.

Montparnasse es una zona del lado izquierdo de la ciudad que conserva un elevado nivel de vida, tanto como se puede esperar de un nombre como el que posee. Aunque Montmartre es el centro de reunión de artistas, Montparnasse ha reunido siempre a los más vanguardistas. Los sitios más atractivos de este distrito no son precisamente grandes construcciones, plazas o mercados sino sus cafeterías y bares donde personajes históricos discutieron y dieron forma a sus ideas, pensamientos y proyectos que más tarde influirían en el mundo. Por este espacio parisino desfilaron numerosos expatriados rusos y americanos como Hemingway, Gertrude Stein y Trotsky, acompañados por franceses solidarios, españoles que veían en París el centro de su desarrollo, ingleses que buscaban un refugio para atraer la inspiración y escribir, así como un sinfín de aspirantes a artistas o políticos que nunca llegaron a ser conocidos por la historia.
La mayor parte de los sitios donde esta agitada vida cultural se generó permanecen actualmente y ofrecen servicio al público. La Coupole es una brasserie que funciona desde 1927, La Closerie des Lilas era el sitio favorito de Lenin y Trotsky. Sin embargo, hay un legado popular que Montparnasse ha hecho a la tradición francesa: en 1845, en la Sala de Grande Chaumiére, nació el Cancán.
Esta zona alegre pero favorecedora del pensamiento cuenta con un cementerio que, como era de suponerse, guarda los restos de algunos de esos hombres y mujeres que en estas calles dieron a luz a sus más brillantes ideas.

La Torre Eiffel 



es sin duda alguna el monumento francés más representativo en la actualidad. Fue construida por Gustave Eiffel para la Exposición Universal de 1889. Su diseño, en aquel tiempo modernista, despertó severas críticas hacia su autor, quizá porque resultaba chocante con el estilo del París del siglo XIX. Hoy en día es uno de los sitios más visitados. Cuenta con 320 m. de altura divididos en tres niveles. En el primero se puede llegar a un observatorio, a los 57 m. de altura por medio de ascensores hidráulicos o escalones. El segundo nivel cuenta con el Restaurante Julio Verne, que ofrece una vista magnifica de París a través de sus amplias ventanas de cristal. El tercer y último nivel tiene una capacidad de 800 personas y salas de observatorios con potentes lentes para inspeccionar la ciudad. Este monumento es muy visitado y es conveniente hacerse a la idea de que posiblemente haya que esperar bastante para poder subir.
Así como París ha sido el refugio histórico de las más notables expresiones del arte a través de la historia, también es, hoy en día, una ventana para mirar hacia la tecnología del presente y la ilusión del futuro. La Cité des Sciences et de l'Industrie, es el museo más moderno de esta clásica ciudad y el segundo más visitado, después del Louvre: 5 millones de visitantes por año. Aquí se pueden sentir las emociones más fuertes que no se encuentran precisamente al alcance del ciudadano común. En sus salas de simulación, es posible convertirse en el piloto de un sofisticado avión, en capitán de un moderno submarino o realizar un viaje mágico desde las entrañas de la tierra hasta el universo. La Géode es una construcción hemisférica de 1000 metros cuadrados que componen una pantalla cinematográfica a través de la cual se proyectan películas que son un verdadero homenaje a la imagen y el sonido; es, también, la construcción que identifica a este Museo Temático. ¿Y si soñara con ser un astronauta? Este es el sitio ideal para realizar su fantasía: en el Planetario de este museo es posible ver y sentir el universo tal y como lo vería un viajero del espacio. Otro atractivo es El Cinaxe, una sala móvil donde se ofrecen espectáculos que conjugan la poesía, el humor y las sensaciones fuertes. Dentro de La Cité des Sciences, existe una zona destinada a los niños: LaCité des Enfants. Esta zona, de tipo interactivo, permite a los chicos de 3 a 12 años acercarse a las maravillas de la ciencia de una manera divertida y atractiva. Dentro de este parque temático existen servicios de banco, restaurantes, tiendas y librerías. Como su nombre lo indica, es una pequeña ciudad del futuro en donde conviene pasar al menos un día entero. Las entradas pueden ser individuales o por grupos de 20 personas, en cuyo caso sería necesario hacer una reserva.

Otras atracciones para niños en la zona de París son El Jardin d'Acclimatation, parque infantil ubicado en el Bois de Bologne que cuenta con un tren en miniatura, zoológico y barca en los que se puede recorrer. El Parque Floral de París es similar al anterior, aunque está ubicado en la zona del este. Hay varios acuarios que reúnen especies inolvidables y que siempre resultan atractivos para los chicos; entre los más renombrados están el Centre de la Mer et des Eux y el Aquarium Tropical. En general las entradas a estos sitios no suelen ser elevadas y los niños siempre pagan menos que los adultos. Los horarios oscilan entre la 10 y las 18 horas.

Ideado por el oceanógrafo Jacques Costeau, el Parc Océanique está destinado a la observación de especies marítimas; la entrada es costosa ya que con ella se financia la exploración científica, sin embargo, su contenido es muy interesante para aquellos que gustan del mar.

El Museo de la Femme et Collection d'Automates es un atractivo sitio para las niñas y las personas que no han olvidado la dulzura de la infancia. Su colección de muñecas de cuerda y autómatas es puesta a funcionar cada tarde, haciendo con ello un espectáculo delicioso que remonta a aquellos tiempos en que los juegos eran más sencillos y menos visuales.

LOS ALREDEDORES DE PARÍS

Ile de France no es ninguna isla; es el nombre que se le ha dado a la zona urbana que se mezcla con París. En ella se encuentran principalmente suburbios más modernos, fruto de la concentración de la población en torno a la capital, conviviendo con la aristocracia de los viejos palacios y castillos de la etapa de los reyes.

El Palacio de Versalles, a 24 km. al oeste de París, fue el sueño de fuga de Luis XIV, el Rey Sol, que veía como París se volvía cada día más bullicioso, repleto de gente y poco atractivo para la tranquilidad. Con la idea de establecer un nuevo sitio que conservara el aire aristocrático y elitista de la tranquilidad privada, mandó construir Versalles. Su gran tamaño se debe a la necesidad de trasladar a la corte completa que, con sus damas, sirvientes, cocineros y guardias contaría alrededor de 20,000 personas. Versalles es el símbolo por excelencia de los excesos cometidos por la monarquía, del ocio, de la decadencia moral, pero es también un sitio recargado de belleza, de salas para usos específicos, de tradición e historias palaciegas que no distinguen entre la realidad y la leyenda.
Dentro de Versalles lo más visitado son El Petit Trianon, sitio donde se refugiaba Luis XVI antes de que la Revolución terminara con su reinado; la Galería des Glaces, en donde hermosos y amplios espejos son el centro de atracción; los Grands Apartements que fueron salones de estado en donde se dieron cita numerosos nobles y militares, los Petit Apartments que reflejan la vida más íntima de la familia real y el impresionante Salon Apolo, que Luis XIV dedicó al Dios del sol y en el cual se ubicaba el trono del monarca galo. La capilla y una pequeña sala oval de Opera son también muy atractivas para visitarlas. Entrar en Versalles es asomarse a un mundo irreal para la mayor parte de los mortales que está recargado de lujo, suntuosidad y belleza monárquica.

En la parte exterior, bañados de luz y ofreciendo un espectáculo de color y armonía geométrica se encuentran los famosos Jardines de Versalles. Entrar a esta zona es gratuito. Su recorrido puede ser agotador ya que se trata de 100 hectáreas de jardín diseñadas tan detalladamente que riman con el suntuoso interior del Palacio. En el verano se organizan espectáculos de luz y fuegos artificiales que hacen aparecer a Versalles como el palacio de un cuento de hadas. A pesar de ello, visitarlo en el otoño ofrece el paisaje más puro de este precioso jardín, con los colores ocres y dorados de la temporada más nostálgica del año.

El Chateau de Chantilly, hacia el norte de París es un palacio de belleza excepcional que conserva en su interior obras de Rafael, Da Vinci, Delacroix así como una exquisita colección de manuscritos de la época, (especialmente famosos son los del Duque de Berry).

Fontainebleau fue quizá el castillo más apreciado por la realeza para las temporadas de cacería; construido por Francisco I y sumamente apreciado por Napoleón. En su interior se exhibe el uniforme del famoso emperador, la cama en la que dormía y el sombrero que llevaba cuando regresó de su destierro en la isla de Elba para intentar reinstalar el imperio. Al igual que Versalles, Fontainebleau cuenta con salas dormitorio para el Rey, el salón del trono, los aposentos de la reina, en este caso conocidos como el Salón de las Seis Marías, biblioteca, ópera y un amplio espacio de imponentes jardines.


Vincennes es otra zona dedicada a la estación de caza. A las puertas de París, ofrece un patio de armas impresionante que no debe perderse. En su torre principal, albergó a célebres prisioneros como Diderot, Mirabeau y Sade.

Rambouillet fue sede de trabajo de Napoleón. Está decorada al estilo renacentista y cuenta con amplias salas de mármol que se utilizaban para ofrecer fiestas diplomáticas. Actualmente es la Residencia de los Presidentes de la República.

Toda la zona que envuelve a París está cargada de mansiones, palacios y castillos de menor tamaño que los más afamados, aunque no de menor belleza. Un recorrido tranquilo le genera al visitante esa distancia que se busca en las vacaciones, la distancia con la agitada vida moderna, al sumergirse en la vida palaciega que los franceses vivieron con intensidad.
Entre un trayecto y otro, se pueden visitar los pequeños pueblos en donde la vida se vuelve sencilla, accesible, en donde la Francia de hoy se construye. Al hacer una parada en alguno de estos poblados, se puede tener la visión de aquello que ha inspirado a tantos artistas, políticos, científicos y celebridades a elaborar obras que permanecen: un sol que baña una naturaleza fantástica, unas personas amables y sencillas, un contraste espectacular entre lo refinado y lo enteramente humano.
París es... París. No hay necesidad de mayores adjetivos para reconocer lo que al viajero sugiere esta ciudad. París es tan intensa como sutil, tan veloz en la vida cotidiana como reposada en las tardes de bohemia, tan moderna como antigua, tan culta como popular; es tan francés, que no se concibe a Francia sin ella. Pero París no es toda Francia, es sólo una parte de este encantador país a cuyo encuentro acuden anualmente miles de turistas.
La ciudad está dividida en 20 distritos o arrondissements, cada uno de los cuales ofrece un animado paisaje urbano. Esta división de tipo geopolítico, queda marcada por el río Sena, que cruza París y en cuyos márgenes se fundó la ciudad hace más de 20 siglos. Con fines prácticos se pueden señalar cuatro zonas: la Ile de la Cité, que comprende las islas que se enclavan en el Sena, el propio río en todo su caudal, la Orilla Derecha y la Orilla Izquierda, que son los sitios ubicados a ambos lados del río.

EL RÍO SENA


Un paseo en barco por el río Sena ofrece una vista que resulta muy atractiva y ubicativa para el recién llegado. Desde sus aguas ancestrales, es posible vivir con intensidad esa sensación onírica de estar atrapado en el pasado, en una especie de tarjeta postal viva que golpea con los olores, los sonidos y los colores que se perciben. Hay tres compañías que ofrecen excursiones en barco por el río de día durante casi todo el año y de noche durante el verano, cuando el clima invita a recorrer París de esta romántica manera. Los paseos duran desde una hora hasta una mañana o una tarde. Algunas naves son de gran elegancia y exigirán a sus pasajeros el uso de traje y corbata. Los precios varían de acuerdo a la calidad de la embarcación y los servicios que preste.
El río se puede recorrer también a pie, por sus orillas, encontrando entonces un fuerte contraste entre la quietud de sus aguas por un lado, y la agitación vehicular de las vías rápidas que corren paralelas al río. La mayor ventaja de hacer el recorrido a pie es que de esta forma resulta posible acceder a sus puentes en el sentido en que fueron construidos: como forma de cruce hacia el lado opuesto.
Los puentes del Sena fueron construidos entre 1600 y 1800 por órdenes de diferentes gobernantes. La intención era, desde luego, práctica: facilitar el tránsito de un lado a otro del río; sin embargo, el característico espíritu estético de los franceses hizo de estos puentes sitios románticos y bellos desde los cuales tener un instante de intimidad con el río y sus reflejos. El Pont Neuf, de 1607, fue en los tiempos de su reciente construcción un centro de reunión de cantantes callejeros, charlatanes, vendedores de libros y dentistas aficionados, así como de toda clase de estafadores y ladronzuelos. El Pont Royal, construido en el reinado de Luis XIV, permite una excelente vista de los jardines de las Tullerías y el Louvre. El Pont de la Concorde, correspondiente a la etapa de la Revolución francesa, guarda en sus entrañas piedra tomada de la destrucción de la Bastilla y con ello representa el fin de una era de absolutismo que los franceses marcan notablemente. También se le conoce como el Puente de la Revolución. Por último, el Pont Alexandre III, el más nuevo del río, construido a finales del siglo XIX, representa la era tecnológica de Francia al estar realizado en acero.

LA ORILLA DERECHA

La Orilla Derecha del Sena ha sido tradicionalmente la zona burguesa de la capital francesa. Es aquí donde se localizan las boutiques más exclusivas, las joyerías más renombradas, los teatros y cines de mayor categoría y elegancia. Los Campos Elíseos son la avenida más importante y representativa de esta zona y de la vida parisina en general son esa especie de camino en el que se puede perder, por un instante, la visión de la realidad y sentirse un personaje épico, romántico, histórico o ser, sencillamente, un turista que se acerca a una cultura acogedora. Aún si solo se cruza como mero efecto de tránsito, esta avenida hipnotiza con su encanto y elegancia. De día, la belleza de sus árboles, castaños, plantados a lo largo del camino por órdenes de Catalina de Médicis, ofrece una vista natural, serena y atractiva para quienes gustan de esa extraña conjugación entre la civilización y la naturaleza. De noche, las luces que lo iluminan convierten esta zona en un espectáculo de luz, sofisticado, cosmopolita, netamente francés y absolutamente parisino. La mayor parte de esta famosa avenida está ocupada por tiendas, cines y cafés, de los cuales son mundialmente conocidas sus terrazas en donde es posible observar pasar a los demás y sentir que el tiempo no es la torturante amenaza de todos los días.

Un recorrido ideal es el que inicia en la Plaza de la Concordia, en donde fueron guillotinadas más de 1.000 personas durante la era de terror post-revolucionaria. En esta plaza se encuentra también el monumento más antiguo de Francia: el Obelisco de Luxor, impresionante obra de 23 m. de altura, tallado en granito rosado en el año 1300 aC. regalo del virrey de Egipto en 1836. Continuando por los Campos Elíseos, se llega al Arco del Triunfo erigido por Napoleón y símbolo del imperio, de la república y la libertad. Durante este trayecto se pueden observar el Petit et Grand Palais, de la época monárquica, esculturas colosales que se han ganado un sitio en esta calle y, bajo el imponente Arco del Triunfo, la Tumba del Soldado Desconocido que rinde homenaje a los muertos en la Primera Guerra Mundial.

El Louvre es el museo de mayor renombre de París. Más de 18 hectáreas componen esta especie de plaza- museo que alberga alrededor de 400.000 obras; entre éstas, La Mona Lisa de Leonardo Da Vinci, quizá la estrella del museo. Entrar en el Louvre es abstraerse del acelerado mundo actual y trasladarse a una época sin tiempo, en donde solo la sensibilidad, el sosiego, la belleza marcan el ritmo de la historia. Construido a principios del siglo XIII, fue originalmente una fortaleza de protección de la ciudad. Con el paso de los años y de la monarquía, fue sufriendo modificaciones que lo volvieron más acogedor y que lo convirtieron en residencia real. La sección que ofrece una vista hacia el jardín de las Tullerías, correspondió a la zona palaciega destinada a funcionar como morada de la Familia Real en París. En otra época, fue residencia de cortesanos menores o de artistas hasta que, durante la Revolución Francesa, se le utilizó como Cuartel General, para ser convertido por Napoleón, años más tarde, en museo. La última modificación que se le hizo, durante el mandato de Mitterrand, fue la construcción de la Pirámide de Cristal, imponente obra que se encuentra en la zona de la entrada principal y que le recuerda a los visitantes la presencia del siglo XX, antes de perderse en el interior del museo en un viaje por el pasado.

El museo está dividido en tres plantas y en ocho salas: antigüedades orientales, egipcias, griegas, etruscas y romanas, esculturas, pinturas, artes gráficas y objetos de arte. La parte de construcción que queda sobre el suelo está formada por tres alas: Denon, Richelieu y Sully, cada una con sus patios interiores y sus jardines. La sección de objetos de arte, guarda la colección de joyas de la Corona Francesa que contiene el increíble diamante Regent de 186 kilates. En el Salón Napoleón, se pueden observar la historia del propio museo y exposiciones temporales; esta es también la parte donde se ubican restaurantes y librerías dentro del museo. El Louvre abre sus puertas de 9.00 h. a 21.30 h. todos los días, excepto los martes. No hay necesidad de hacer reservación, aunque si de tomar en cuenta que es el museo más visitado de Francia y que seguramente habrá que incluir un tiempo para las filas. Por ser un museo tan grande, es recomendable disponer de varios días o visitarlo por zonas.

El Palais Royal es una impresionante construcción destinada al Cardenal Richelieu en 1639. La belleza y la paz que irradia hacen pensar en los tiempos de antaño, en las intrigas palaciegas y eclesiales que dominaron esa época de la historia. Para poder sostenerlo, desde los tiempos de la monarquía, se abrieron al público varios salones de la planta baja convirtiéndolos en cafés y tiendas exclusivas que perduran hasta hoy.

Les Halles fue el mercado más importante desde 1183 hasta los años sesenta, en que por razones de tráfico fue demolido y convertido en un espacio más higiénico y moderno, pero menos vivo, llamado Forum des Halles. Actualmente bajo éste se localiza una de las estaciones del metro de París más abarrotadas. Su espacio multicomercial y modernista es ocupado por tiendas de todo tipo y cafés. En los alrededores de este Forum se encuentra la Videoteca de París, amplia, moderna y muy visitada y el Museo de Holografía que ofrece retratos que parecen vivos. A escasos metros del Forum se encuentra la Fuente de los Inocentes, obra renacentista que atrae a mucha gente debido a su belleza y sencillez.

El Centro George Pompidou, conocido también como el Museo Nacional de Arte Moderno, es el centro principal de las exposiciones temporales y de obras de Matisse, Miró y Picasso entre otros. Cuenta con una extensa plaza exterior donde artistas callejeros presentan sus obras. El Museo es un moderno complejo que cuenta con biblioteca informativa, salas de proyección y un Centro de Creación Industrial dedicado a la arquitectura moderna.
En la zona aledaña al Pompidou se puede acceder a sitios curiosos como El Defensor del Tiempo, que no es otra cosa que un gran reloj mecanizado de belleza excepcional el IRCAM, un centro 'underground' destinado a la creación musical y la Plaza Igor Stravinsky, que cuenta con la primera fuente contemporánea de París, llena de colorido contrastante con la sobriedad de la zona.

Place Vendome es una pequeña zona destinada a albergar la estatua de Luis XIV, pero que terminó ocupada por la efigie de Napoleón. Actualmente es la zona financiera de París, cuajada de bancos, joyerías, casas de bolsa y el Ministerio de Justicia. Siguiendo por la Rue de la Paix, se pueden observar las mejores tiendas de pieles, joyas y artículos decorativos en oro hasta llegar al Teatro de la Opera, el más grande del mundo, de estilo neobarroco, que ha albergado a lo más selecto de la aristocracia y la burguesía posterior a la Revolución Francesa y cuyo vestíbulo fue decorado por el pintor Chagall . El camino de la Opera a la Place de la Madeleine fue en su tiempo el camino de artistas tan brillantes como Renoir y Manet, que celebraron en esta zona la primera exposición de pintura impresionista. En esta zona se encuentra también el sitio donde los Hermanos Lumiere presentaron la primera obra de cine. Esta herencia cinematográfica ha llevado a colocar en el Boulevard Des Capucines las mejores salas cinematográficas de París, puesto que sus habitantes continúan rindiendo homenajes a este arte. A dos manzanas de la Madeleine se encuentra Maxim's, el restaurante más exclusivo de la ciudad.

Caminar por la Rue du Faubourg Saint-Honoré es hacerlo por la calle que ofrece los espacios más excéntricos en cuanto a compras en París; al mismo tiempo, es posible observar el Palacio Presidencial Francés, conocido como Palais de l'Elysèe.
Dentro de la área que se conoce como Orilla Derecha se encuentra el distrito de Montmartre que es la zona bohemia por excelencia. Aquí es posible apreciar los paisajes humanos y naturales que inspiraron a Renoir, Van Gogh , Gauguin y Picasso en sus particulares visiones del mundo. Aquí también se encuentran algunos de los estudios donde inicialmente estos artistas dieron rienda suelta a sus ideas; estudios que pueden visitarse con ayuda de los habitantes de la zona. Un veloz viaje hacia el presente hace ver en sus calles, artistas de todo tipo, en especial pintores, que realizan sus obras en las aceras de la Place du Terte, ante los asombrados ojos de los turistas. Este mercado de arte resulta interesantísimo por la viveza de su gente, por la mezcla de colores y acentos que la zona impone y por el contraste entre lo sublime y lo vulgar.
Pequeño pero adecuado a la obra de Salvador Dalí, en el corazón de este distrito, existe un pequeño museo que muestra algunas pinturas de este genio español. También es recomendable visitar el Museo Montmartre que realiza exposiciones temporales de obras artísticas nacidas en la zona; quizá no tenga la imponente fuerza de otros museos de París, sin embargo, ofrece el atrevimiento de sentir que se descubre el arte que está naciendo en el presente.


La Basílica del Sacré-Coeur


ubicada en una colina, refleja la luz de manera espectacular en esta parte de París. Fue construida en 1871 en un estilo romano bizantino, recargado en adornos, de piedra de Chateau-Landon que tiene la cualidad de endurecer y volverse más blanca con el paso de los años. Desde su cúpula, se obtiene una estupenda vista de la ciudad que se convierte en uno de los mayores atractivos para el turista. Para acceder a la basílica se puede tomar el funicular que parte de la calle Foyatier y que acepta los billetes del metro de París.

Cercana a esta basílica se localiza la Iglesia de Saint Pierre de Montmartre, posiblemente la más antigua de París, construida en 1147, cuya belleza radica en su estilo gótico primitivo.

El Cementerio de Montmartre le ofrece la belleza de sus jardines y su silencio respetuoso, con la posibilidad de acercarse a las tumbas de algunos notables personajes de la cultura como Stendhal, Heins, Degas, Zolá y Berlioz.
Hay dos sitios de este distrito que cuentan con una gran tradición popular. El primero es un restaurante llamado 'A la Mère Catherine', donde los cosacos rusos con su mezcla lingüística crearon una jerga de este ambiente que perdura en París. El otro lugar es el Au Lapin Agile ('El Conejo Agil), club nocturno donde se realizan tertulias literarias desde 1910 que conviene visitar para empaparse del entorno bohemio de la zona.
Finalmente, es necesario señalar que de todo París, solo en Montmartre sobrevive una pequeña parcela de viñedos ubicados en la Rue Sant Vicent y que el primer sábado de octubre reviven el ritual de la vendimia, olvidado y perdido entre las historias de esta cosmopolita ciudad.

El Marais es otro distrito de la Orilla Derecha cuyo nombre proviene de haber sido una zona pantanosa. Las construcciones que conserva revelan el desarrollo histórico, artístico y arquitectónico de París desde los últimos años del siglo XVI hasta la Revolución. Es una zona que guarda a las casas más representativas del renacimiento y que actualmente alberga museos históricos y biográficos, así como bibliotecas. Algunas de sus viejas mansiones se han convertido en sobrios hoteles que permiten vivir la fantasía de hospedarse en sitios verdaderamente impresionantes.

La Place des Vosges es una zona de increíble belleza con sus jardines y construcción palaciega de absoluta simetría. El escritor Víctor Hugo vivió en esta zona y su hogar es actualmente un museo en su honor.


El Museo Picasso fue creado en 1986 con numerosas obras del autor que el gobierno francés heredó como pagos sucesorios a la muerte del pintor. Alberga una colección de cuadros, dibujos y esculturas que reflejan claramente la evolución del artista, con sus períodos azul, rosa y cubista. La colección no se exhibe completa todo el tiempo; hay obras que no pueden verse en una visita, pero que seguramente en otra podrán disfrutarse. El museo incluye pequeñas salas de proyección y abre todos los días, excepto martes y festivos, de 9.30 a 18.00 h.

El Museo Kwok-On es una de esas extrañezas en el corazón de París: un espacio dedicado a la cultura oriental que contiene objetos de los festivales callejeros de las tradiciones orientales.